la vida empieza a los treinta

4.8.17

Digerir


Me está costando digerir lo que sea que es esto que no soy capaz de poner en palabras, que no soy capaz de ordenar. Me despisto en la intendencia y me duermo otra vez, en ese humo que huele a los treinta. A ratos estoy y a ratos miro, y entonces me pasa, que me paso cuando estoy, y me duele cuando sólo miro. Se me hace eterna la tarde mientras se ma escapa la vida, cuando todo, absolutamente todo, empieza por una caricia sentida.

6.4.17

El amor incondicional II Parte


Llegaste a mi vida justo cuando te necesitaba. Un poquito antes de que se fuera Titi. "Noooooo", me dijo cuando me vio entrar por la puerta contigo. Al poco ella se marchó a hacer su camino no sin antes nombrarte: Cara caqui. La verdad es que tenias un rostro muy particular Zar. La primera vez que te vi pensé "no tiene orejitas". Desde el sur de Madrid viniste a buscarme. De ti me dijeron que eras mal perro, ¿te lo puedes creer? ¡Que mordías las paredes! Yo jamás conocí perro mas sereno, paciente y tolerante que tú, menudos adjetivos para un perro ¿verdad? Y es que siempre pensé que esta seria tu última vida como animal, que lo próximo que vendría seria un hombre, porque ya eras medio perro, medio humano.
Mi compañero y mejor amigo, mi casa. Me diste obligaciones de las que nacen en el corazón, cuidaste de mi. Hacia ti me giré cuando Lorelay volvió con su ex diciéndote "¡qué fuerte zar!" A ti me agarré aquellas noches que volvía mareada a casa para poder dormir. Y las tardes de vacío, a tu cuello me aferraba cuando me sentía sola. Tú marcabas mis tiempos, mis rutinas, siempre juntos, a cualquier lado. Sin ti me habría perdido un rato.
Nunca te gustó quien no debía gustarte y siempre fuiste importante para quien lo merecía. Hiciste un gran trabajo amigo. Gracias por todas las tardes que me arrancabas del sillón para dar una vuelta y respirar. Gracias por esa mirada escondida, por esos ojos que pocas veces se abrían como platos. Gracias por tu "quédate aquí quieta conmigo, que todo pasa". Por los miles de atardeceres que te sentabas a mi lado en vez de perseguir conejos. Lo nuestro fue cosa del destino. Llegaste cuando tenías que llegar, porque mi hogar fue cualquier sitio en el que estuviera contigo. Y te has ido, tranquilo y en paz, dejándome en el que desde hace un tiempo es el mío.

1.3.17

Mi vida contigo

 
Tu llegada a mi vida fue como una explosión sin bomba. Sin ruido, sin humo, sin caos. Tuve que reiniciarme, reinventarme por completo. Ser madre, formar una familia y seguir siendo yo.
De las dudas, de los miedos, de las añoranzas, de sentir que te estás perdiendo, de no ser capaz de oír mi voz por dentro, de querer que la vida pare un momento y me deje respirar, como si nada fuera cierto. Del dolor. De todo lo que pasó, me quedo con dormir abrazados y el olor de tu pelo.
El dolor es la respuesta que te da la vida cuando te enfrentas a ella. Cuando te niegas a aceptar lo que te viene. Cuando te empeñas en imponer tus reglas. Dolió nacerte, por tener miedo a no ser capaz y ya estabas aquí, por pretender ganarle unos minutos a lo que se venía, a lo que ya estaba siendo. La vida se impone, poderosa, y si te enfrentas , duele. Y siguió doliendo durante el tiempo que no quise o no pude vivir la vida que tenía, la que había buscado, la que se me había entregado, la que tocaba entonces. Me atrincheré contra la vida, ya sabía lo que era pretender enfrentarte a ella. Me atrincheré a la espera de que se cansara de mi y me dejara sólo estar. Me guardé para dentro, y por dentro me fui pudriendo. Porque vivir es más que estar, no se puede aceptar este regalo y no quererlo jugar.
Sólo en nuestro abrazo encontraba mi lugar. Perdida en tu sonrisa y en el olor de tu nuca, todo pasaba, era capaz de respirar.  Me salvaste amor. Me enseñaste a rendir la plaza. Y fui aprendiendo día a día tus lecciones, porque a través de ti me hablaba la vida. Eran tus catarros, tus fiebres, tus granitos en la cara los que día a día, semana a semana y año a año, me han ido contando que yo no mando. Que no soy más que una gota entre millares en el mar. Que soy yo la que bailo al son que marca la vida. Que no puedo controlarla, que de mi no depende absolutamente nada. Esa humildad que me faltó siempre, que nunca necesité en mi camino hasta que llegaste tú, esa humildad, solo podia aceptarla rindiéndome a ella, entregándome sumisa con las manos desatadas. Tú eres más grande que yo, porque por ti daría mi vida, pero la vida es mas grande que nosotros dos y es ella la que manda y aunque a veces duelan sus lecciones, siempre manda con amor. Alguien como yo, sólo podía aprenderlo a través del dolor, letra con sangre entra...voy entendiendo poco a poco que nada de lo que hice o dejé de hacer, nada, fue un error.



 

12.2.17

Sólo Contigo


Sólo contigo he sido capaz de dejarme amar sin freno. He dejado que se me desborde el alma jugando cada día a ver cómo podia darte más. Aceptando tu amor como algo que fuera mío desde antes de nacer. Sabiendo que ese milagro de encontrarnos estaba escrito en las estrellas y con derecho a entregarme y dejarme amar entera. Sin culpa, sin miedo a desnudarme, poniendo en tus manos mi destino, sabiendo de alguna forma que siempre había sido tuyo y mío. Fui contigo, inmensa, feliz, plena. He nacido para aprender a quererte, para no olvidar los besos que se dan sin la mente, para morirme en cada abrazo que me das y no guardarme nada, dejar que tu mirada y nuestras risas deshielen la querencia a quedarme congelada, cuando se que la felicidad merodea por mi casa y yo no dejo que pase mas allá de la entrada. Cada día estoy más cerca de ser quien era cuando vine al mundo. A tu lado puedo aprender a dejar que mi felicidad se desborde en cada minuto, siempre contigo, siempre a tu lado, siempre juntos.

3.2.17

La magia
















Por qué un sólo un beso, guardándote El beso
para ser feliz luego.
De dónde ese silencio quieto que te hiela, cuando simplemente
todo es perfecto.
Eso que te quedas dentro
para que no se desborde el alma,
para no morir de amor
y dejar pasar ese momento.
Y ver desde fuera como se va, otra vez,
delante de ti
aquello por lo que se escriben los cuentos.

19.1.17

MAESTRA LUNA II PARTE

 
A la niña que me enseño lo poderoso que es un te quiero, que once años después sigue siendo maestra en abrazos de primera, he de decirle hoy: en la vida, entre el amor y el odio anda el juego, pues juguemos.
El odio convive en espacios reducidos donde el que vive no desea salir. Hay ventanas, para mirar, pero las puertas están todas bien cerradas. Le gusta sentirse seguro y todo lo que sea nuevo le asusta, por eso se alimenta de comidillas casi siempre iguales. Durante siglos y siglos y siglos, le han gustado los mismos platos: la envidia que no es más que el rechazo a uno mismo, el victimismo como tarjeta de presentación y la arrogancia que es el traje con el que se viste a la angustia.
Crecer duele, abrir puertas a lo todavía no conocido, aprender a base de tropezones, duele. Duele porque hay que deshacerse de lo que ya creíamos que sabíamos, buscar nuevas preguntas, y escuchar la respuesta adentro. Duele sentirse asustada, descolocada, en un desencuentro por tener que soltar.
Pues suelta vida! Suelta y avanza hasta que tengas que volver a soltar, porque el poder de este camino sin metas es ese amor que te late en el pecho. Ese calorcito que te alimenta al contemplar una puesta de sol, esa lección de vida que a los dos años te da tu sobrina al susurrate un te quiero. Suelta, sin duda suelta, déjalo ir y de nuevo crea, aunque a veces duela.
 
 

31.12.16

Gracias 2016

 


Este año ha llegado a mi vida la niña que lo ha puesto todo patas arriba. Y es que casi siempre para seguir construyendo hay que revolverlo todo primero. Desde un rincón del universo decidiste un día venir a mi para renacer juntas. Me has traído unos nuevos ojos para mirar el mundo, me has abierto puertas que estuvieron siempre entornadas, le has dado luz al camino por el que teníamos que andar aliadas.
Soy una recién nacida, como tú, pero en esta nueva vida tú eres mi maestra niña, tú sabes mejor que nadie mirar con el alma, eres pura energía, a veces en volcán, a veces en calma. Ahora sé que cuando lloras, la mayoría de las veces la pregunta es: "qué me pasa"